Monsieur Louboutin: L´Histoire

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“Cuando vi a mi asistenta pintarse las uñas de rojo, se me ocurrió hacer lo mismo con las suelas de los zapatos”, Christian Louboutin dixit. Y así nació el color “zapatero” más venerado por las mujeres del mundo entero. Desde entonces hasta hoy, no existe fashionista ni celeb que se atreva a pisar la alfombra roja (valga la redundancia) sin sus Louboutins. Nicole Kidman, Jennifer López, Blake Lively, Victoria Beckham y Uma Thurman saben bien de qué hablo.

Ni corto ni perezoso, Christian Louboutin acudió, con 17 años y sus primeros bocetos, a las bailarinas del Folies Bergère. Él sabía porqué: “Nunca quise trabajar en moda, sino en el mundo del espectáculo”.

Diez años después, y con la ayuda de dos amigos, nuestro artista abrió su primera tienda en el pasaje Veró-Dodat, en París. Fue entonces, cuando Carolina de Mónaco le ayudó a despegar sin quererlo: La revista W la pilló, in fraganti, con dos pares de Louboutins. La foto dio la vuelta al mundo, y la fama de aquellos stilettos desconocidos subió como la espuma.

A pesar de todo, nada hacía presagiar que aquel veinteañero que soñaba con hacer zapatos bonitos para mujeres, hoy sería el dueño de un imperio que cuenta con sucursales en todas las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos, en Dubai, Beirut, Sydney, Sao Paulo, Pekín, Moscú, Delhi, Bombay, Estambul y ¡hasta en Ho Chi Minh! Con 420 empleados a su cargo, y 700.000 pares de zapatos fabricados al año, no hay nada ni nadie que se le resista a Monsieur Louboutin. ¿O sí? “Me encantaría calzar a la Reina de Inglaterra”. Conociendo a Christian, no nos extrañaría ver pronto a Isabel II combinando sus vestidos lady con un par de Loubs